Sitio web
Informa, posiciona en buscadores y convierte visitas en contactos. Su trabajo termina cuando el cliente escribe.
Una aplicación web a medida es un sistema que tu equipo usa desde el navegador o el celular, construido alrededor de tu proceso: un CRM, un portal de clientes, un control de inventario u órdenes de servicio. A diferencia de una herramienta del mercado, hace lo que tu operación necesita y los datos quedan bajo tu control.
Son tres cosas distintas que a menudo se confunden. El sitio web presenta la empresa y capta contactos. La herramienta del mercado resuelve un proceso estándar a cambio de una licencia mensual. La aplicación propia resuelve tu proceso específico y es tuya: los datos y la evolución los decides tú.
Informa, posiciona en buscadores y convierte visitas en contactos. Su trabajo termina cuando el cliente escribe.
Un software listo para usar, como un CRM o un sistema de facturación, que se paga por usuario cada mes y se adapta hasta donde el proveedor permite.
Un sistema construido para tu forma de trabajar, conectado a lo que ya usas, con los datos en una infraestructura que tú controlas.
Si una herramienta del mercado cubre casi todo lo que necesitas, úsala: sale más rápido y más barato. Construir se justifica cuando tu proceso es lo que te diferencia, cuando pagarías licencias por muchos usuarios o cuando tus datos deben vivir en una infraestructura que tú controlas.
Construimos sistemas de gestión comercial, portales que generan contactos, plataformas internas y aplicaciones para equipos que trabajan en campo. Cuando el proceso lo pide, les sumamos análisis con inteligencia artificial, siempre con una persona aprobando las acciones que importan.
Contactos, oportunidades, agenda y seguimiento en un solo lugar. Hoy mantenemos en producción un CRM con webapp para la dirección y aplicación Android para doce personas en territorio.
Sitios con catálogo y formularios pensados para aparecer en las búsquedas de tu cliente y convertir esa visita en una llamada o una solicitud.
Inventario, órdenes de servicio, agenda técnica o aprobaciones: lo que hoy vive en hojas de cálculo que se pasan por correo.
Registro desde el celular, visitas georreferenciadas y carga masiva desde Excel, para que el dato se capture donde ocurre.
Las fallas más graves rara vez son sofisticadas: rutas de la API que responden sin pedir sesión, tablas sin permisos por fila, claves guardadas dentro del código y permisos que solo se revisan en la pantalla. La más común, el control de acceso roto, encabeza la edición 2021 del OWASP Top 10.
No es teoría. Recibimos un CRM construido por otro proveedor con 49 rutas de su API sin autenticación y 24 tablas sin seguridad a nivel de fila: cualquiera con la clave incrustada en la aplicación podía leer los datos. Lo sellamos sin dejar sin servicio a sus usuarios, y solo después agregamos funciones nuevas.
Por eso construimos cada aplicación con el OWASP Top 10 como lista de control, que es el estándar de referencia en seguridad de aplicaciones web, y tratamos los datos personales dentro de la Ley 1581 de 2012.
Entregamos por etapas, cada una funcionando en producción antes de empezar la siguiente. Su equipo usa la primera parte mientras se construye la segunda, y lo que se aprende con el uso real corrige el resto del proyecto a tiempo, no al final.
La tecnología se elige por proyecto y no por costumbre: PHP, Node.js o Next.js en la aplicación, MySQL o PostgreSQL en los datos, y servidores que administramos nosotros para el despliegue. El criterio es que sea mantenible y segura dentro de cinco años, no solo que funcione el día de la entrega.
No necesariamente. Un sitio web informa y capta contactos; una aplicación web es una herramienta de trabajo con usuarios, permisos y datos que cambian todos los días. Muchos negocios necesitan las dos conectadas: el sitio capta al cliente y la aplicación lo gestiona.
Sí. Uno de los CRM que hoy mantenemos llegó construido por otro proveedor y con la seguridad abierta. Primero lo auditamos y lo sellamos sin interrumpir a sus usuarios, y después empezamos a agregarle funciones. Ese orden protege los datos que la aplicación ya tiene.
Puede vivir en nuestra infraestructura, en servidores que administramos, o en la de tu empresa si así lo requiere. Lo definimos al inicio según el volumen de uso, la sensibilidad de los datos y quién debe tener el control del servidor.
Sí. Diseñamos cada pantalla para el celular desde el principio. Cuando el equipo trabaja en campo, también podemos entregar una aplicación Android, como en el CRM que usan doce personas en territorio.
Depende del alcance: cuántos módulos, cuántos tipos de usuario y con qué sistemas debe conectarse. Escríbenos o solicita el diagnóstico y te enviamos una cotización por etapas, sin compromiso.
El diagnóstico no tiene costo y termina con una respuesta concreta: qué conviene construir, qué conviene comprar y por dónde empezar.
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